El
camino a tomar requiere de acciones lingüísticas concretas, claramente
planificadas y fundamentadas. Es evidente el seleccionar, evaluar, persistir
determinadas acciones para llegar a conseguir la meta que nos proponemos. Sin
embargo, es característico de las estrategias el hecho de que no detallan ni
prescriben totalmente el curso de una acción. Solé (1998), indica acertadamente
que las estrategias son sospechas inteligentes, aunque arriesgadas, acerca del
camino más adecuado que hay que tomar. Su potencialidad reside precisamente
ahí, en que son independientes de un ámbito particular y pueden generalizarse;
su aplicación correcta requerirá, en contrapartida, su contextualización para
el problema de que se trate. Solé (1998). Cita otros autores como Valls (1990), Nisbet y Shucksmick.
(1987) Y es evidente que se refieren en términos parecidos cuando se expresan a
las micro estrategias, como procesos ejecutivos, ligados a tareas muy
concretas, y conceden a las macro estrategias el carácter de capacidades
cognitivas de orden más elevado, estrechamente relacionadas con la meta
cognición -capacidad de conocer el propio conocimiento, de pensar sobre nuestra
actuación, de planificarla- y que permiten controlar y regular la actuación
inteligente.
domingo, 10 de diciembre de 2017
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