Podemos
pensar en la coherencia y cohesión como condición para lograr llegar de forma
asertiva a los receptores finales. Los textos en estos contextos académicos deben
estar bien escritos, sin confusiones, éstos deben presentar secuencia y
continuidad, es decir un hilo conductor que permita seguir la idea. Albarrán,
S. (2004). Se refiere a que las diferentes formas gramaticales ayudan a
determinar un escrito cohesionado y comprensible, el buen uso de las formas gramaticales son claves tanto para el lector
como para el escritor, el mensaje debe cumplir la intención comunicativa sin
ambigüedades. El texto escrito debe cumplir con la finalidad de llevar
un mensaje, este debe cumplir con las propiedades gramaticales logrando un texto
ajustado, válido y claro, las ideas o frases que allí se presentan deben
expresar un sentido lógico, incluso
podrán guardar cierta jerarquía para lograr que el receptor logre la
comprensión precisa. En ese sentido, la estrategia de “Planificación, redacción
y revisión de textos escritos a
partir de rubricas”, permite al emisor cumplir por fases ordenadas una meta en
la competencia comunicativa, una vez llega a la revisión final del documento
escrito debe tener parámetros claros que especifiquen las cualidades del
escrito, tener unos ítems que determinen objetivamente el progreso del escrito,
lo valoren, lo juzguen y lo califiquen. Bien puede planearse rubricas holísticas
o de forma específica para revisar, verificar y evaluar niveles del escrito,
desde la forma y el formato hasta la cohesión y coherencia.
domingo, 10 de diciembre de 2017
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